
La fiesta del patriotismo de este país en el 2011 no fue el día en que ganaron la independencia de los colonos. El 11 de septiembre, ese es el día de las barras y las estrellas. Cabellos de señoras con tocados agarrados con un toque patriótico, niños sujetando carteles con la frase del día: “We will never forget”; “Amplify love. Dissipate hate” decía uno de los lazos anudados en las vallas de una iglesia próxima a la zona cero.
Pero algunos tenían otros lemas que compartir. En la acera de en frente de donde hoy anudaban lazos con mensajes de homenaje a las víctimas alrededor de las tres de la tarde se escuchaba un alboroto. Todos gritaban al unísono que necesitan saber la verdad ahora. Los carteles con los que se manifiestan apuntan a un culpable: George W Bush. Proclaman que la administración Bush diseñó el atentado para tener una buena razón para empezar “la guerra contra el terror”. Creen que el 11 de septiembre se planeó desde dentro. Pero para otros, diez años después no se trata de la administración Bush. Cerca del ayuntamiento neoyorkino, un grupo de gente se manifiestaba portando un mensaje en contra del racismo. “Racism and bigotry promote war”, la intolerancia y el racismo proporciona la guerra, dicen. Ancianos, jóvenes y gentes de diferentes razas como las que llenan la ciudad caminaban juntos . “Solidarity with musilms under attack”, se lee en la mayoría de sus carteles. Después de que el terrorismo islámico hiciera arder a un símbolo del mundo occidental, ven necesario gritar esto. Muchas cosas han cambiado desde que dos aviones impactaran en los edificios más altos de esta metrópoli. Tom, forma parte del cuerpo de bomberos de Nueva York y lo sabe.
Desde que el atentado ocurriera, para él el mundo ha cambiado para bien y para mal. Sólo habla de los cambios positivos. Para Tom, ahora su país ha aprendido a ser más seguro, “sabemos mejor cómo protegernos y dónde tenemos que obtener la información que necesitamos, en el lugar donde ocurren las cosas”. Por la manera que Tom explica esto uno sobreentiende que habla de los operativos militares que se desarrollan todos los días en Afghanistán e Iraq.
Hoy forma parte del dispositivo de un dispositivo de seguridad de Times Square donde va a escoltar a la bandera patriótica en un paseo solemne al que él se refiere como una celebración. Pero diez años atrás estaba en su casa cuando el atentado ocurrió. Tomó un taxi y llegó a la ciudad como pudo, “todo estaba bloqueado” cuenta. “Pero era allí donde tenia que estar”, afirma con rotundidad. Pasó dos meses trabajando en la zona cero: “Fue, sin duda, lo más difícil que he hecho en mi carrera. Era un cansancio físico y mental constante”. Cuando le pregunto por uno de los grandes actores del atentado, Bin Laden, no duda, se sintió aliviado cuando lo capturaron en mayo. “Thank god somebody did it!”, gracias a dios alguien consiguió atraparlo, exclama. Pero el gozo de Tom va más allá. Para él, como para otros estadounidenses, esa captura se convirtió en algo que celebrar: “cuando escuché que Bin Laden había sido capturado, por primera vez en 30 años tuve ganas de tomarme un trago”.
Hoy Nueva York estaba inundado de banderas. Quizá la omnipresencia del patriotismo diez años después del ataque, sea una manera de recordar a esta sociedad que aunque uno de sus mayores símbolos se derrumbe, el estar unidos es lo que les hace más fuertes.



Me ha gustado mucho Ane. Sin sentimentalismos excesivos y contando lo que has visto. Ha tenido que ser tremendo. Te espero en Donosti. Disfruta de lo que te queda por NYC. Un beso enorme. Maite zaitut